En una entrevista reciente, el CEO de L’Oréal destacaba algo muy interesante: aunque históricamente la cosmética se dirigía sobre todo a mujeres, hoy el consumo masculino está creciendo con fuerza.
De hecho, en fragancias ya pesa más el hombre (51%) que la mujer (49%), y cada vez vemos más hombres usando productos que ni siquiera están etiquetados como “para ellos”.
Lo que me parece más revelador es la reflexión sobre la Generación Z: están rompiendo tabúes, eliminando barreras y naturalizando el cuidado de la piel como parte de la salud y el bienestar, no como una cuestión de género.
Hace 30 o 40 años era impensable que un hombre aplicara un protector solar a diario para prevenir manchas. Hoy, las nuevas generaciones lo ven como algo básico.
El cuidado personal se entiende ahora como autocuidado, prevención y expresión individual.
Las marcas tienen el reto de acompañar este cambio sin encasillar, ofreciendo soluciones personalizadas y más inclusivas.
Al final, la Generación Z está dando un giro de 180° al concepto de cosmética: ya no se trata de quién “debería” usar un producto, sino de qué necesita cada piel.
¿Vosotros también notáis este cambio en vuestro entorno?
